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San Sebastián del Pepino
poema épico de Carlos López Dzur
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Por Carlos López Dzur

a Helen Santiago Méndez,
Joaquín Torres Feliciano,
María Libertad Serrano Méndez,
Rubén Arcelay Medina,
Walter E. Cardona Bonet,
Raquel Rosario Rivera,
Horacio Hernández Campán
y Eliut González Vélez,
por sus quehaceres como rescatadores
de la memoria colectiva y su rol de bohiques,
en este pequeño espacio del Caribe
y Puerto Rico: El Pepino

Eregido sobre un lomo del ser,
aún lo llaman Pepino, ¡ay, pueblo mío!
¡ay! melancólico, ¡ay! con amor nutricio.
En vaivén dialéctico y cauce de porvenir,
le ví sus huesos, examiné su carne.

Como hamaca ha remecido lo que siento.
Lo llamé, lo converso, quemé
el último cartucho por buscarlo
antes de echarme al exilio
para desde alguna distancia
sin desamor, reencontrarlo;
lo que fue no parece
íntegramente unificado todavía.

Sé que él sufre, que perdió la memoria
como un viejo de más de dos centurias,
pero es mi viejo bueno de los siglos
(y noble cuando quiere y tonto)
y, con sus defectos y manías, sí...
a ese niño-anciano de canarios y vascos
y catalanes y corsos, lo quiero.

A ese niño de mogotes calcáreos
y abismos brujos y cuevas para el indio
y para el negro y traficante en trueque
con piratas, mercaderes de cueros,
lo divierto con la pesca del dajao,
lo bañé en viejos charcos,
lo dormí en hamaca de mis sueños.

Mi pueblo fue promesa y destino,
proyecto de carta puebla con docenas
de esclavos y mulatos; lo había explorado ya
extraviados en sus montes, González de Mirabal,
López de Segura y Vélez del Rosario;
muchos de esos varones con sus nombres
perdidos, sin bautizos.

González de la Cruz lo puso en pie.
Le dijo Crece, Pepino, y el niño
empezó a andar a cueras vivas,
bendito por las misas del Padre Feliciano.

Los barrios se llenaron de Beltranes
y también de Guerreros y de Vélez,
de Saucedos que bendijeron
con sangre taína a nuevos cuerpos.
Se metieron en el sur y se juntaron
con los Prat de Vinarós y corsos
como Brignoni y Luiggi,
Ortices medio cubanos en Mirabales
y así fue este pequeño mundo
antes del auge del café
y el tabaco y el silencio.

2.

Bueno o malo, tengo el espacio nostálgico
de mis metarrelatos, tengo más que superficies.
Tengo hilados intertextos que por Culebrinas
son riachuelos y quebradas y pantanos
y se brincan el monte y prevalecen
por la gracia del Salto de Collazo.

Tengo el agua de sus pozos profundos.
Tengo más que el clazol agridulce de la caña.
Un molino de melao, que fue el primero.
Lo asentó el mallorquín
Joaquín Vidal Roselló en su conuco.
Trigo y harina desde España se importan.
Noticias traen los que viajan
a Cuba y Dominicana y se regresan
por los puertos de la costa
a fuero de galope de caballo
o mulas santas, después de los trechos
de mares en vapores de Antonio López y Co.
y el capitán Jaureaguizar.

Sus narices asomó la Intendencia
a nuestro mundo y llegaron más esclavos
desde Aguada y ha nacido
en tierra arcádica el dime y el direte,
el capitalismo agresivo y afán de latifundio.

3.

El Pepino es un cisco encendido
que nos quema. Este niño-viejo refunfuña.
En cáscara de buenaventuranza
va soñando; el Capitán Loizaga le enseñó
el alzamiento, el motín, el golpe bajo
y el realismo se siente temeroso
y los nuevos inmigrantes de la Cédula
se buscan entre ellos, se solapan
y conspiran, ya tienen mala fama
los cubanos, los que dan braguetazos
en esclavas y después a son de misas
pagan deudas y pecados.

Las jíbaras a solas escarban el ñame
de las jaldas y van por agua al pozo
y desentierran los jigües
de sus miedos en el fondo cristalino
y puro, así han sido las miradas de sus ojos.
El cemí de sus gozos en veneros
las baña, las proteje y ellas vuelven
en la tarde a desvainar gandules
y hacer ordeño en cabras
y alimentar al padre y al hermano.

Ellos se duermen muy temprano,
siempre cansados, fustigados de sol
y de silencio, y a veces una copla,
una décima, el canto les despierta
y la Navidad es más dulce que los Salmos.

... pero más temprano aún se levantan.
Son jornaleros. Sirven a la cepa de ricos
que ha llegado: Alers, Cabrero, Laurnaga,
Arvelo, Castro, Juliá, Domenech, Díaz
y ese Oronoz, temible, enorme
que, por el pene mide al hombre
y su honor y lo que vale,
¡ay, de los Perochena presuntuosos
y esos Rodones primiginios, tan altivos
como han sido los Ozores y el Vélez,
Cadafalch originario y aquel Yparraguirre
pendenciero, uña y mugre
de Mantilla y Ranero, mercenarios.

Y entonces están los Font, separatistas,
enojados, ¿dónde se fue la fratría,
la promesa que diera el Padre Feliciano,
el alma que se sume en el espíritu,
la bondad por el jornalero de libreta,
el arrimado? ¿Dónde el que vacune
al pobre y al hato de ganado
y conjure la cólera de China y calme
la diarrea de aquel que vino,
con dolor intestinal desde New Orleans?

Este conoció el calvario, el vómito, la burla
porque una vez salió por telas al mercado,
regresó y dijo, como tú, Pepino, nadie.
¡Tierra mía, tú eres la Arcadia,
Cenicienta mía y tierra de perdones!

... allá el judío te odiaría más que yo
al General Godoy, cepa napoleónica
y de carlistas del Dios y el Rey, mercenarios.

¿Dónde hay pues quien se apiade del villorio,
del campesino que va a la Norzagaray-Urréjola
de vascos en Pepino, dónde quienes desmientan
a los santanderinos Cabrero y sus secuaces,
los vascos, cuando a Pezuela
se lo mira de reojo y al Alcalde
Pedro Antonio Pavía
se lo llama descarado y sinvergüenza,
mala sangre y sicotudo?

4.

Por eso está Tirado en la extremera
haciendo municiones y rezando por balazos;
por eso el boticario Forest invoca la manigua
y Pancho Méndez truena con su boca
fogonazos y organiza la decencia en Hato Arriba
y vaticina El Porvenir como Betances
¡con pan para el pobre y el desamparado,
sin botellas alcaldicias, sin esclavos!

... por eso los Beauchamps están que truenan
y piden Revolución como Aniceto Ahorrio,
Ibarra y Cebollero, descontentos
a causa del realismo y el golpismo.

En la Plaza que se llamara Alfonso XII,
no está feliz Larrache Garregunia,
ni la dizque rabiza de Los Vélez.
Lloran los Zauzuaras de Don Angelo
y los Liciaga Arbelías y los primeros Méndez.
Están diciendo nombres de patriotas
y Betances es el Padre de los Pobres
y Ruiz Belvis es valiente de los huesos
y Baldorioty es hermano desde el alma
y Vizcarrondo es el pionero libertario.

Están hablando duro en el Pepino
y las golondrinas trinan en escándalo
y en el nidal de Cancio está
la maestra Lupe y el Alcalde Luis Chiesa
ha dicho: ¡Basta! ¡Basta!
Le cantó sus verdades a los Franciscos:
a Pancho Castro, a Juliá y Palmete,
a Amell y Fabré, al Panchito Rodón,
a Carmona y a Serrano.

Entonces, ya fue tarde.
Con más de quinientos hombres
surgió el Grito de Lares
y los Medina y Font no enmudecieron
y hablaron con amor a las generaciones.

5.

Les diré qué son generaciones.
Qué son círculos del perpetuo movimiento.
Qué son serpientes del Alers originario
que vino de La Dominicana, asociado
a los Hermida y Prat-Ayats
y a Mercadal y Cancio.

Les diré que la naturaleza es cíclica
y eterno es el juicio de todo el Universo.
Y que el que beneficiado fue
por la Cédula de Gracias
también se asocia al quehacer de la Serpiente
y se muerde la cola y se vuelve animal
arisco y orejano, y Silvio Alers se rebela,
se averguenza, se duele y un día delinque
y roba y viola y quema y juega
y seduce, por esquizo y por pindongo,
a la propia niña de sus ojos.
Estará ocioso y desmoralizado.

Ese viejo Monsiú Alers sí que asqueó
a Pablo Liciaga, de Vizcaya,
al profesor Larrache, a Don Lino Guzmán,
al monte, ruralesco y escolar, de Guajataca,
al escribiente Arteaga, de aquellos
López y Pumar venezolanos,
a la vieja Lalita en Mirabales,
a ese jíbaro campo de mil jaldas y barrancos.
Ese viejo puerco de las básculas y las yeguas
que son vírgenes de ojos grises
y niñas de los campos,
está en el odio de las turbas campesinas
y en la memoria gitana de los Flores Cachaco
y Esteves, caporal de Cecilio,
le escupe como al negro diablo
y los Rodríguez Cabrero lo desprecian
como a nadie.

6.

La conciencia habla siempre de una deuda
(Schuld, culpa)... Ser deudor (Schuldigsein)
tiene luego la significación ulterior de ser
deudor (culpable) de vale decir ser causa
o causante de algo o también ser motivo de algo:

Martin Heidegger

... Aquí no ha ocurrido nada.
El acta que lo dice escrita está
por el Cura Hilarión A. Gallardo
con la familia Arteaga López por testigos.
El pueblo está feliz como pichones.

El campanario dio su tañido de paz,
paz al fin después del Grito.
La culpa está en la pausa del olvido.
La deuda se canjeó por el cuidado.
¡Vengan, sin temor, parroquianos!
dicen el Escribiente y el párroco:
¡Amén! Est consumatum!

El esclavo va al trabajo de la hacienda
como siempre; el sol temprano madruga
y temprano se pone; pero es la noche
quien despide al obreraje y lo convoca
al contento de la cena y el reposo.

En la Cárcel de Aguadilla está el delito.
Se alojó, entre duras rejas,
la sinrazón y la algazara.
Este será el tesoro soterrado
al que carcome el frío, el olvido.
La muerte.

Vamos a dar, empero, una misa
por los muertos
y Baldrich en Mayagüez
prometió la amnistía de las Cortes
a reos que se acojan al perdón
y con humildad de súbditos
a la gracia real y al borbonismo.
Aún mustios, en tirria, desmoralizados,
serán libres, sin deudas, sin angustia...

¡Agradecedlo a Dios, que es generoso,
y al Justo y al Consolador, sea El quien
perdone la riña entre hacendados y banqueros,
rebeliones del esclavo contra el amo,
maldiciones que ustedes, pueblo ingrato,
echaron contra el Gobernador Norzagaray
por hacer migas con miñones de Los Vélez
y herejéticas voces de la cepa
de los Güemes, Prat-Ayats
y Coll-Britapaja, Aliceas,
Manuel Rojas y De León, venezolanos.
Dios los perdona desde el gobierno
de Lemery y Cotoner,
de Gamir y de Messina,
de Marchessi y Julián J. Pavía,
sí que los ha venido perdonando
porque vosotros habéis sido bravucones,
amigos de reyertas silenciosas,
sí que os habéis confabulado.
Dios los perdona y no se lo merecen
y por eso Dios ha hablado por la boca
de la Iglesia y varias veces dio señal
con el rayo: El Porvenir del ateo
y el forajido ha de ponerse
eternamente en calabozo!

7.

Comprender el clamor es elegir no la conciencia,
que en cuanto tal no puede ser elegida. Se elige
el tener conciencia, en cuanto ser libre para el
más propio ser deudor:
Martin Heidegger

El héroe de la mañana, después del cuartelazo,
es del barrio Piedras Blancas.
Joaquín Sosías es su nombre.
Dádle las gracias, pueblo, colmillú y garatero.
Sosías abrió el proyecto de templanza,
ser de la posibilidad, con lo que hizo.

Orondo y ancho, está en la calle
aunque a ratos parece compungido.
Y espera el mismo abrazo que les dieran
Perochena y Juliá, Castañer y Serrano.
El gritó: ¡Viene la plebe armada!
con machetes y garrotes a matarlos,
van a tomar la Iglesia y Alcaldia
como en Lares y poner a Ramírez,
su gobernador y a síndicos menores!

El corrió por montes hasta el Pueblo.
Vio a la plebe de Lares pasar por el fundo
de Cecilio (Echeandía) y avanzar
por Cidral y Piedras Blancas
y a Casto Santiago, el vecino de Pozas,
lo observó machete en mano,
y a Venancio Román, jactándose
de bravo, «No estoy juyendo,
no, la Patria me ha llamado».

El vio a Primo Chiquito agigantado;
el vio al Comandante Miguel de San Antonio
y al sargento Elías Suárez a su lado,
y repitió, vienen, vienen,
(por la Calle Comercio,
donde está la escuelita de Larrache).
Van a entrar y son muchos,
tengan cuidado,

que las mujeres no salgan de las casas,
que los niños estén a buen resguardo,
que vigilen las mulas y protejan
caballos del establo, los Cabrero.

En un trapo que ya el viento revolcó
por la calle aún dice: ¡Viva la patria libre!
¡Viva Puerto Rico, viva Pepino sin esclavos!

Los galopes de la gendarmería
salpican en las charcas, van por ellos.
Los coquíes sus cantares de croa
ya pausaron, en medio de la niebla
y el barrujo, al insurrecto se caza
como a moscas y los alzados huyen,
o se entregan al fin, pero clamando:
¡Hemos sido traicionados,
nos jodieron, carajo!

Tú hicíste bien, Joaquín.
A quien por sufrir deja la vida
en los enojos, vida por sufrir
deja a la muerte.
¡Que Dios, si se hallaren
los muertos en la Plaza,
o heridos en los campos,
los consuele y no se pague a sus viudas
con rencores ni a sus hijos con escarnio!

A San Antonix, Pax de Dimoni.
Tú eres un héroe y así dijo Chiesa Doria
en la Alcaldía y así lo informaré
al alcade Balbuena y el Coronel Gamir
que han pedido mis datos.
A nuevos hechos, nuevos consejos,
Sosías, no te avergüences ahora
que a su tiempo las brevas maduran
y sale el Sol y Dios escucha todo...

8.

... en el segundo piso, al amparo de la Real Cédula de Gracias de 1815, una nueva oleada compuesta por corsos, mallorquines y catalanes, produjeron una cultura señorial y extranjerizante... para ser elector en aquel tiempo había que ser propietario, además saber leer y escribir, ¿y cuántos puertorriqueños negros o pobres podían satisfacer esos requisitos?:
Dr. José Emilio González

En bohíos como agregado vive
el pobre y las heces fecales navegan
por los ríos y la letrina es un ritual
odiosamente cotidiano y tan ingrato,
y las voces que gritan ¡hagamos
acueductos, vacunemos!
las ignoran
porque no votan ni escriben
¡ellos, tristes de la gleba!
No son nadie, valepocos.
No son emprendedores,
propietarios.

Quien valga que se agencie
capitales, tenga tierra,
tenga esclavos.

En vano habló sobre dar zapato al pobre
y lavarse las manos y hacer escuelas
la fingida Marquesa de los Vélez,
la Orejita de Prat, Josefa Priego
y Vélez-Cadafalch, la cortesana
y con homes de confiança e diputats a corts
per Puerto Rico y Tarragona
estuvo
hablando sobre la falta d' ajuda i de recursos
y del Mirabales, en el sur, y casi despoblado
¡ay, tierra con viejos marqueses Mirabales
y Güemes con cepa de virreyes mexicanos!

En vano se dio queja
a Juan Prim, Conde de Reus,
y se dijo a La Pezuela de la morbo;
en vano dijeron a Perea,
funcionario de los tiempos de ese monstruo,
Taberner y Norzargaray, el vasco,
¡haz algo por Pepino, sicotudo!
¡mira que hay miñones
entre los Vélez y consell de riepto
y por causa de viruelas, balazos!

¡Pues nada hicieron!
Evaristo Vélez Vélez entró
en el juego y callaba.
Entretanto, crece, entre abusos
y hambre, mucho odio y el déspota de turno
mata más que la cólera del siglo.

Cotoner dictó la expulsión de Julián Blanco.
Alejandro Tapia al fin fue perdonado,
pero el esclavismo quedó en pie
y las deudas y la exacción
y el conformismo.

Con Juan de la Pezuela
se blanqueaba Pepino, se iban del fundo
de barrios, el negro de libreta, se mudaban
por miseria y desempleo al Hoyo Mulas,
para entrar a la zafra
de Arzuaga y Lorenzo Vizcarrondo,
de Michicote e Izaguirre,
Chevremont y Colorado.

La atención del poderoso está
en las batallas de Magenta y Solferino,
en las tropas francesas en Génova
que golpean al austríaco.
La atención se enfoca en la Reina Victoria
de Inglaterra, en Napoleón III
y el fin de la Guerra de Crimea.

Y los ricos se van a Nueva Orleans
y compran telas y perfumes
y mandan a sus hijos a Barcelona.
Van a tener su clase intermediaria,
burócratas criollos, médicos, abogados
y Juan Hernández Arvizu es el señor
del Gran Proyecto, pero, por de pronto,
a todo dice: ¡Nadie me dijo!
No sé nada, no molesten que soy
asesor jurídico del Rey,
fiscal, Gobernador
y Diputado.

Tú no cuentas, pueblaco de bohíos.
Tus calles y caminos huelen
a mierdaza de caballo;
tú no cuentas, Pepino urbano,
tu único atractivo es la hacienda rica,
el peón fiel y la casa del amo.

9.

Toda historiografía cuenta lo venidero (Kommnde) a partir de la imagen determinada por el presente. La historiografía es la constante destrucción del advenir (Zukuntf) y de la referencia histórica hacia el advenimiento del destino... La historicidad comprende al Dasein sido ahí en su posibilidad propia sida: Martin Heidegger

Separado ya fue el grano de la paja.
¡Ahora sí que se ha largado el negrerío!
En tus montes permanecen tan ufanos
los señores del café, Font y Echeandía,
Orfila y Mercadal, Laurnaga, Jaunarena,
Cabrero, Domenech, Hernández,
Pons, García-Mantilla, Serrano.

Luis Pratts tiene en Perchas, su poquito,
Evaristo Echevarría, en Saltos,
Braulio Caballero, en Calabazas,
Juan Bautista Medina, en Piedras Blancas.
En El Guayabal, hay vestigios de Rabell
y de Cabreros y, en Guatemala,
de Domingo y Bautista Serrano.
Cecilio y Getulio Echeandía,
son ricos en Bahomamey y Magos.
López Oronoz en Perchas siembran
y los Rodón y Luiggi,
del nuevo Mirabales, son amos.

¡Esto no basta! El histórico Pepino
destruye el advenir, el Grito ha repujado
por renacer y dar más gritos
y el parto es duro, sangriento,
pide años a partir de lo sido.

José Laureano Sánz, émulo
de Pavía Lacy, sofocador del Grito,
ha vuelto y ha dicho al niño de tus siglos,
madura ya, pichón de pueblo;
a las perratas de ayer, pónles olvido.
La ira de '68 a nada os conduce,
Pepino, y no habéis logrado nada,
ví en cárceles vuestro dolor amargo
y seguís tonto y terco y pobre...

Los marqueses vienen y van
de Fortaleza y todos traen retazos
de compontes y la pregunta subsiste:
¿Qué queréis de España, Vuestra Madre,
cómo complaceros, si sóis infieles,
anárquicos, ignorantes, caprichosos?

Estuvo aquí el Conde de Caspe
y el Marqués de Irún, pero ninguno
tan mezquino y tal por cual
como Palacios González.
¡Aquel Romualdo criminal
del Año Terrible del Componte!

10.

Una cosa nos falta, Gobernador.
Un casino, una sociedad que hable
dulcemente sobre España y nos reúna,
lugar donde usted venga
y vea que no hay pueblo en la Tierra
más hermoso que el que tiene al Culebrinas
por simiente y en el Cerro El Sombrero,
su corona. Venga y vea qué sereno
es el Lago Guajataca, pero cómo
salta el agua su torrente
por las peñas de Robles.

Cuando vea usted a nuestras niñas
tan hermosas, pensará que ha visitado
el paraíso en nuestros lares
y ellas son ninfas del Helicón
o el Edén o el Lugar Santo.

¡Son mujeres tan dulces, ariscas,
poderosas y gráciles,
lindas como gallegas,
sangre goda, cantábrica,
pulcras como espuma del Mediterráneo
o cimas de los Pirineos,
lindas de piel y forma,
lo más amado,
el orgullo!

Y es que a nadie que no merezca
las diosas de la tierra damos
a casar niñas con tal belleza
y estirpe del campo.

11.

¡Qué mirada tan profunda
tuvo Elvira, la hija de Don Andrés Cabrero,
el ex-Alcalde! ... con la cepa de Rabell,
la emparentamos...

¡cuán hermosa la hija de Don Primo,
el colmilludo Caballero español,
graduado en Leyes en Compostela
y Barcelona, a _________
la hicimos Reina de Carnaval,
Parecía un ángel.

... si el tiempo pudiera detenerse
con qué gusto iría yo a mirar
por un minuto al menos
las siluetas de Dominga adolescente
y de Eulalia Prat, con veinte años entonces,
las dos mirabaleñas, hermanas adorables
como toda su simiente trágica y rebelde.

Vería de hito en hito, si pudiera,
ojos azules, intensos, seductores,
como sí tuvieron ellas,
reinas de sus propios montes y alboradas.
Espiaría cuando se bañaran
ocultas entre el espeso matorral del río
y al saberlas en cueras bajo el chorro
el hechizo es erótico y lascivo;
aunque a la par se rememore
a indias inocentes del pasado...

... si le contara a usted acerca de todas
las hembras que ha dañado el egoísmo
con violencia, la perversa lujuria
y el dinero, si le contara a usted...

... sobre la más linda de las hijas de Cecilio,
que se llamó Marcianita, la doctora,
la química que combatiera la polio
con sus experimentos.
¡Marcianita Echeandía, cautivó a todos
con la flor de su hermosura, elegante
en el dolor, la rebeldía, quedó
en el abandono, ajena y alienada
ya de sus días de genio.

¡Y murió a tan breve años del regreso
a Puerto Rico! New York
¡fue la tierra de su exilio!

Hermosa y elegante la cepa de los Francos,
las Bottari, Esteves, Ballester, Beltrán,
Laurnaga, Cancio, López Oronoz,
Ortices y Vélez-Latorre, todas ellas.
Las García Yparraguirre
eran hermosas y las Mantillas y Sifre...

12.

Lo postmoderno es muchas veces elusión
y fuga de la tarea, más actual que nunca,
de una modernidad sin realizar:

Paolo Flores de Arcais

No permitas que reemplacen
con mero simulacro y gesto retorcido
tu subsuelo emocional, viejo mío,
tu etnia profunda, niño del milenio.

Sé moderno, pero no aplaudas
ni a la bestia roja ni al jacobinismo.
Acuérdate de todo lo que te dijo
el Dr. Franco; ambas sangran
tu paso pindonguero, el tumbao
de tu alma de mozuelo perezoso
y te recluyen en dogma esclavizante.
¡Pero tampoco digas SI
al que escarnece, al que con odio
te mantuvo de rodillas y en desprecio!

Ayer dijíste sí, SI de silencio,
al Duque de Angulema
y al Cura del Tamajón
y te impusieron a Fernando VII
y sus gobernadores, chupasangres e impíos.

Te sumieron en absolutismo
con el signo del católico despótico,
y lo has pagado, Pepino, y fabricaste
al que te niega misa y a las niñas
de tu pueblo las sienta en sus rodillas
y siendo cura, peca con ellas,
seduce, Padre Aponte.

Con mano dura y oídos sordos
te dio largas o azotes González de Linares
y Miguel de la Torre; omnímodos
han sido con golpes a tus riñones
y te han dejado en hambre,
con la epidemia por camastro
en chozas del arrimo.

Se han burlado de tu carne, pueblo terco,
alcaldes como La Xara y los Del Río,
Luis Chiesa, Oronoz y Echeandía.
Tu advenir detuvieron
los que han ido a Fortaleza
y ante Sánz y Possé, conspiran
su ejemplar mátalas callando.

Al Dr. Gómez Cuevas lo alojaron
con grilletes en presidio.
Baldorioty ha sido difamado como nadie.
Con Hostos se han limpiado sus traseros.
A Ruiz Belvis lo mataron en la sombra.

Ayer dijiste SI, con los Orfila,
fieles somos, España, inmigrantes
de cédula y edicto, leales, agradecidos,
tú, eres la Mano protectora, Palacios,
SI, tú eres sustento, Marchessi-Oleaga.

Al exaltado que es masón siquitrillado
o lector de Rousseau, Proudhon,
o Pi i Margall o Salmerón, lo despreciamos,
Que no lean es preferible a la herejía.
Cállate, Lala, rabiza, vieja puta
de los Prat-Vélez, con cepa de miñones.
Que se mueran en alcohol
y bohemia y opio, fantasiando
es preferible, Forest, Pancho Méndez,
antes que Tories ingleses
sean sus aliados o que leventen el machete
y nos agredan, muertos de hambre,
malahierba, cardos borriqueros, malnacidos,
vayan al trabajo, sean más hombres

pues Gamir, Castellón y San Antonio
les tienen sentenciados.

Del que profesa en Pepino la idea
que no haya Rey ni esclavos ni señores,
nada queremos, dijíste, con boca
de Laurnaga, Mercadal y Jaunarena.
Gritaste en casinos y en balcones:
abajo sea el Constitucionalismo radical...
tú lo gritaste, cercaste con muros tu casa,
cerraste puertas y ventanas a los pobres.

Se han burlado de tus peones desde entonces
(¡Pepino de turbas en el desencanto,
tú lo sabes, Pepino de Carmelo Cruz,
tú, tras tu muerte a tiros, te llevaste el secreto
de la Espada Blanca y los que te escarnecen!)
la cepa de Irigoyen, Oronoces, Zarrateas,
Mantilla, Feliú, Cebolleros, Arocena,
Sagardía, Juliá-Fabré y Arvizu.

Han aplicado corsettes y con astillas
debajo de las uñas, con torturas
extrajeron el llanto del valiente.
Han convertido a héroes en traidores.

Arrastrado va Lino Guzmán por el camino,
amarrado de una yegua de los gringos,
Arocena y sus secuaces, bien lo sabes,
han estado escupiendo al campesino.
Han quemado con piedras
de la hoguera tus manos, han vuelto
a reditar el carimbo
y por eso tu maldición
contra esos nombres de exaltados,
republicanos de hueso colorado:
Ruiz Zorrilla, Romero Ortiz,
Rafael de Riego, Valero Bernabé,
Betances, Gómez Cuevas, Arrillaga,
Moreno, Babilonia, Cabán Rosa,
Bascarán, De Diego...

... por eso eliges la niña y las mujeres
de estos déspotas y violas e igualmente maldices
y la pinga del negro entra a santos cuerpos
y no termina de quererte tu Viejo Victimario.

13.

...el postestructuralismo y la posmodernidad
no son otra cosa que simple decadentismo,
abandono de la racionalidad, de la comunicación
y, aún de la misma idea del hombre... Carentes
de toda relación en el tiempo, parece que la
fragmentación esquizofrénica se adapta
como ruptura en la cadena significante
como estética fundamental:
Jacques Lacan

No quiero que te hieran nunca más,
árbol de Magos, no quiero sangre
en culebrinas ni el Guacio,
no quiero tu savia derramada
en espacios de superficies, raseros
de lo práctico-inerte, antifinalizado;
amo tu geografía, pequeño mío,
tu etnia y sus conjuros,
pero te quiero Pueblo,
joven y maduro,
medio antiguo y sabio.

Por eso me han dolido tres años
de carlismo en Cataluña y la sangre
que viene y va, la parentela ida,
que aprendió a olvidarte
o secó con la muerte y el conflicto sucio
las memorias de monarcas
y generales matarifes y canallas.

La vieja Lala que contara
sobre ese subsuelo emocional
de su relato, duele, duele todavía
y el Conde de Mirasol en Fortaleza,
es cómplice, justifica esa lucha
que perpetúa lo ingrato,
Rafael Aristegui y Vélez
y Juan de la Pezuela, la libreta jornalera
y el carlismo, son la España loca,
esquizofrenia que subvierte
el advenir de la razón y lo justo.

Por el pronunciamiento de Martínez Campos
comienza la tercera locura de la sangre,
llegan los Maury al Pepino,
huyen de la rama isabelina,
dejan la Barcelona adorada de sus días,
su mundo, sus tierras, sus comercios.
Alfonso II, borbón, el restaurado, miente.
En todo ve al anarquismo furibundo,
tu Mano Negra, Pueblo,
tu obrero descontento,
tu justicia que no llega
ni a la España campesina
ni a tus varones perdidos del Caribe.

14.

a Rafael Mayol Navas
y a su hermano Antonio, ambos ya fallecidos

Un día te ví agravado en tal silencio,
cuando más necesitaba de tu voz y tu relato,
que te acusé, viejo Don Rafa.
Chotié tu ombligo hondo, inmenso, profundo.
Divertidamente me burlé de tu panza.
A medias verijas usaste tus calzones,
a media nalga, de tu narria silueta, gordiflona,
llevaste el secreto a tus espaldas.

Sí, al fin te ví y me llené de tu miedo,
¡por tu origen, tus palabras,
mallorquinamente descaradas!
Agarraste las piedras del camino,
guijarros que a tu paso estaban
y me lanzaste el desprecio de tu estirpe.
Me apedreaste.

Te vengaste de repente.
Me díste todo, cada verbo
paranoicamente provocado
y confesado con insultos
sucios, execrables, canallescos,
tus ruidosas rabietas,
tus pedradas.

Siempre gozaban de tí, con algazara,
los vecinos de la calle, tus amigos,
aún los buenos que llegaban a tu casa.
Rafa te ví, te gritaban, un poco
para quererte, adivinarte, descubrirte,
aunque tú te enojaras,
te escondieras como niño temeroso
o corrieras, agresivo y descocado,
a esa plebe tan traviesa,
tu gente novelera de la Plaza.

Tú nacíste arrojado, caído,
accidentado; cayó tu madre María Luisa
aquella noche que las partidas del '98
atacaron tu casa.

Te bajaron por una escalera
protectora del traspatio, a toda prisa,
se quemaba tu casa. ¡Se quemaba!
Ella estaba contigo pero tú...
dentro de su vientre todavía,
indefenso, sintiendo el siglo
desde lo oscuro del alma.

¡Rafa, te queman, vimos
quemarse tu casa!

Navegabas en placenta, Rafaelito,
y la hermosura de tu madre,
atribulada, a reventar por aquel grito:
Vienen a quemaros, María Navas,
las partidas que violan a mujeres,
los alzados, tiznaos y comevacas.

Y nacíste prematuro, quejica bueno,
noble Rafa, sin culpa, casi boscuno,
a flor del frío, brisa de la madrugada.
El monte te escondió por varios días
y tu padre lo supo:
¡Nos quemaron la casa!

Fue tu padre Juan Mayol Castañer,
gran propietario, asociado a las familias
de abolengo: a Castañer, a los Márquez,
a Rita Navas, al doctor Navas Fraille,
a Isabel Angela,
cepas de Iriarte y Echeandía,
cepa peninsular y hacendataria.

¡Rafaelito, ese año metido está
en tu alma! Aún no desaparece.
Has crecido, te has vuelto viejo
delante de mil ojos y otras generaciones
y el advenir roto, traumante, se ha quedado.
¡Cómo pulsa por salir de ese ombligote!

¡Tienes la tristeza y rabieta de los tuyos,
apenas en asomo, en porvenir en flote!
¡Eres espejo oblicuo de los viejos días,
eres folclor que grita sus clamores!

NOTA: Contrario a otras familias vinculadas a los Mayol, como los Iriarte Echenique y Castañer, la familia Mayol-Navas, Don Juan y su esposa María Luisa Navas Iriarte, permanecieron en Pepino, a pesar de la quema de su casa en el sector urbano. Ellos prosperaron con trabajo honesto en el comercio. Don Guillermo Mayol Castañer, mencionado en una décima de castigo de las Partidas Sediciosas en 1898, sufrió la quema de su residencia, y se casó el 26 de octubre de 1896 con Rita A. Navas Iriarte, hija del Dr. Antonio Navas Fraille. Su hermana María Luisa Navas Iriarte, casada a los 21 años con Juan Mayol, el 16 de marzo de 1890, permaneció en Pepino, con sus dos hijos, Rafael (n. 1898) y Antonio Mayol (n. 1895). Este último fue comerciante, líder cívico, fundador y asambleísta del Partido Popular Demócratico en Pepino y, desde siempre, persona muy querida en el Pueblo, como su hermano cariñosamente recordado por «Rafa Te Ví», por su curiosa reacción paranoica al oír ser llamado de este modo. Por la caída de su madre, desde la escalera, nació prematuramente con algún trauma. Una descendiente de la familia de Antonio, María Mayol, fue una de las primeras mujeres pepinianas en ocupar un cargo público, al ser electa por el Partido Liberal, el 8 de noviembre de 1932, como asambleísta municipal en la administración alcaldicia de Manuel Méndez Liciaga.

*

15.

Don Víctor Martínez y Martínez,
dicen que usted no quiso al Pueblo.
¡Que fue el jefe de la Plana Mayor
de Voluntarios, Teniente Coronel,
cuando quemaban, uña y mugre
del Fiscal de Andalucía,
Juan Hernández Arvizu.

Dicen que usted es
la Espada Blanca verdadera
de la que habló don Cheo Font
cuando enojado, que es usted
quien aquí manda, no Cabrero.
Que le rimaron en décima
su componte, diciendo que se vaya
o que lo matan, ¡sí, las Partidas!
La mano negri-blanca-roja
que a Jaunarena rancheara.

Dicen que usted aquí
decide quién se educa y se manda
a Madrid, o Barcelona, a Compostela
o París, según su gusto, dicen
que con Luis G. Soler, de Barcelona,
no hay quien pueda embarcarse
al Viejo Mundo si usted
no da el permiso, si no hay nota
suya para esos buques de la ida
como el Alfonso XII
o C. López y López
o el vapor Cataluña.

Usted tiene muchas tierras.
En Pepino es casi dueño de los bosques,
pero... yo no digo que usted es malo,
sólo explique, ¿por qué deja que vengan
Castañeres de Mallorca, por qué
deja que arriben catalanes
de la cepa de Amell, los Carbonel(l)es
que tanto daño hicieron
desde Aguadilla y Lares?

Usted sabe que José Castañer
casi nos quema el Pueblo,
es hombre terco,
como muchos mallorquines
del descaro que sólo quieren
dependientes de su sangre
y al pobre criollo lo asignan
a los cerdos y los cañaverales.

Yo le vengo a preguntar,
delante de su hijo, Don Primo,
el abogado, por qué aún se dice aquí,
en pueblo y campo, que usted es malo,
si usted corta madera de su fundo
y junto a Rabell Rivas el Pueblo reconstruye,
usted regala materiales, sí,
y nosotros regalamos el trabajo.

Usted, pues, no es tan malo como dicen
y si vamos a ver, vamos parejos...
¡Queremos al mismo Pueblo
y lo soñamos otra vez como era antes
o aún mejor, larga su calle y parques
y jardines y hospitales y su iglesia
y su plaza con glorieta
y un casino; pero sin Casa del Rey
ni Ayuntamiento ni Corte!

NOTA: Víctor Martínez Martínez, propietario español, casado con Secundina González Gómez, poseyó haciendas y comercios en San Sebastián. Fue padre del Lcdo. Victor Primo Martínez González (n. el 9 de enero de 1873). Este último, uno de los fundadores del Partido Republicano local en 1900, junto con Agustín M. Font Feliú (alias Cheo Font). Víctor Primo se separó de ese partido y se hizo unionista y, más tarde, presidió el Comité Local del Partido Liberal, casi hasta su muerte. El poema está basado en un relato sobre la generosidad de la familia Martínez-González tras llamado el Fuego de Castañer que prácticamente destruyó el poblado urbano; testimonio ofrecido en 1977 por Pablo Arvelo Latorre (n. 1883), hijo del hacendado Juan Francisco Arvelo del barrio Pozas, de San Sebastián del Pepino... Tras el Fuego, José Castañer, de una prominente familia de Lares, y casado con la pepiniana Juana Josefa Font-Feliú, huyó a Cuba abandonando a su familia, un varón y dos niñas. Juana Josefa murió al poco tiempo.

*

16.

a Carmelo Cruz, trovador revolucionario,
antiespañol, anarco-campesino, quien historió
con sus décimas la irrupción del descontento
de las Partidas de Comevacas y Tiznaos
durante la Guerra Hispanoamericana del 1898

Ayer me cortaron la voz.
Cada vez que muere un campesino
de esa talla, te oigo en llanto, Pepino.
Te vas quedando sin pájaros arpados.
Golondrinas se nos mudan de tus nidos.

Lo mataron a tiros, pobre Carmelo,
y yo que nunca lo supe silenciado.
Su guitarra fue una espada
y su canto un disparo.

... pero él disparaba canciones.
El detonaba la épica y el llanto,
el desespero de la gente muerta de hambre,
el regaño para el ladrón y sus guaridas
en la historia municipal de tu pasado.

Ayer me cortaron la voz
porque supe que murió de esa manera,
aún con damas bonitas, soñando,
aún con la justicia por cobija
y el dolor del campesino por amparo.

Desde entonces, el muñoriverismo colonial
es el marasmo, los caciques subsisten.
El mismo liberalismo pendenciero
está jugando a la menor cuantía
con los americanos.

NOTA: Carmelo Cruz fue asesinado por su actividad de trovador político por un policía de apellido Graulau, en 1902, a quien llenaron de celos y encono por devaneos del señor Cruz con una señorita de la familia del policía. La etapa de pugnas entre unionistas del muñoriverismo y los republicanos es conocida en la historia puertorriqueña como las «Turbas» y se extendió de 1899 al 1906.

*

17.

a María Luisa Rodríguez Rabell, alias Doña Bisa, recordándola con cariño

¿Será verdad lo que Doña Bisa me dijera
aquella tarde tertuliar de la nostalgia
y el cansancio por leer, allí en su biblioteca,
su hogar, ¡ay! mi adolescencia seducida,
embelesada por sus cuentos,
¡ay, Pepino nutricio!
será cierto que el Simplicio, orador
al que se mofara grandemente en Pepino
lo autentica la persona de Juanito?
Sí, él, Cabán Rosa, voz de barricada,
voz de galope sedicioso de caballos
y casas incendiadas por inquina,
voz de rojos amaneceres libertarios...

¿Será verdad que en la revista
que imprime travesuras de aquellos dos
Rodríguez de su sangre,
epigramistas, irónicos y acerbos,
Luis Rodríguez y Pablo Emilio,
se le ofrece homenaje, se le asigna
su nombre, Don Simplicio?

... porque en faldetas está, según nos cuenta
Luis Rodríguez Cabrero, ese pobre agitador
de masas, organizador de la ira,
desfacedor de entuertos...

NOTA: Doña Bisa contaba que Pablo Emilio Rodríguez publicaba una revista en San Juan, titulada Don Simplicio, en la que Luis Rodríguez Cabrero y él publicaban versos satítricos y habiendo conocido a Juan Cabán Rosa, el más importante organizador de las Partidas Sediciosas en San Sebastián, Moca, Camuy, Añasco y Lares, se burlaban de la larga trayectoria de Juanito, como orador de barricada y portavoz de ideas de violencia social y acratismo. En una ocasión, a Pablo Emilio le fue demandado por orden de La Fortaleza que se retractara de unos versos que le fueron censurados y éste, en su lugar, delante de sus censuradores y el Gobernador, rompió la orden, por lo que huyó a Saint Thomas antes de que se dictara una orden ejecutiva de aprehensión.

*

18.

a don Andrés, hijo de Pedro J. Jaunarena y Azcue
(1859-1940), quien me expusiera el ataque sufrido
por su padre durante el Sangriento Verano de 1898,
para mis monografías historiográficas sobre las
partidas sediciosas y campesinas en el Pueblo...

Aquel brazo, tu sangrante brazo,
Don Pedro, me sigue a todas partes.
¡Me escudriña!
¡Que brazo mensajero, ése que sangra!
Se mete en los billares de Gayá.
Se va al bembé encendido de las Juarbe.
A Lorenzo hace preguntas con señas
de los dedos, mudos gestos
de la profunda herida, mudras
de su dolor impenetrable.

Abraza, como puede, la silueta esbelta
y sensualona de María. La detiene
con la interrogante del tumbao.
Ella muele la caña con sólo el movimiento,
pero él sangra a Pueblo Nuevo con sus pasos.

¿Qué te dijo esa mano, María Sungo,
que te dijo con señas ese vasco?

le preguntan los socios de la fiesta
en desparpajo, pues dijo don Lorenzo...
¿qué donde está su cuerpo
y aquella santa hostia de los pactos?

Tu brazo, Jaunarena, en cada batey
como mogote erguido, totémico, sagrado
se levanta, pero a veces escapa
y entra a las chozas de los viejos alzados
y desperdiga el chorrillo de su sangre
(¿todavía les falta qué comer, amigos míos?)
y se va, que sea señal de mi cuerpo y los suyos,

¡ay, su mano! que aparece y desde el rabo
de una mula que te jala, compadece
el desespero de tu arrastre, maestro Lino,
pero, ¿qué hicíste tú, Guzmán,
si eres tan bueno, estudioso, caballero
como nadie? ... sabed que yo no quemaría
tus manos, como habéis hecho, Capitán Arocena,
mira mi brazo, se duele, estoy herido...

¡Ay, pobre Pueblo,
han quemado con tizones encendidos
y piedras rojas de venganza las manos a Don Lino!
tu brazo, don Pedro, está diciendo con muñones
¡basta, basta! y se va, a prisa y llorando.
Fue el brazo a despedirse, fue del codo
al bícep en su viaje, explorando.

El campanario de su Iglesia
ha repicado y el Padre Aponte espera
y se enfrenta con un rostro de antebrazo:
¿qué está pasando aquí, pregunta Aponte?
¿quién eres tú que estás sin armas?

A brazo partido vienes
por el agua de Culebrinas, separado,
¿quién eres tú que con aguas
del sereno Guajataca
como brazo del río
(del Imperio español)
vienes llorando?
... separado del flujo,
grande, inmenso, metropolíticamente renunciado.

Yo soy Pedro José, tú viejo asqueroso
y río de podredumbre,
río bastardo, apontificado;
yo soy la sangre que te quiere renovado.
¡No me toques las niñas de Maceo,
no vayas a sentar en tus rodillas
a las Cabrero, a las Sifre o las Franco.

Yo estoy dispuesto a todo
(y aún a matarte),
como brazo de mar para el destierro
te sumiría en lo profundo del abismo.
Yo me visto de lujo y alarde temerario,
hecho un brazo de mar,
brazo derecho,
con gran sostén y amor,
brazos abiertos,
y a deciros me atrevo:
¡Basta, basta!

Te he mirado cuando repica el campanario.

19.

a mi bisabuela, Doña Dolores Prat Vda. de Alicea
(1869-1976), fallecida en Mirabales; a mi abuela,
Laura Alicea Prat, quien murió al verla despedirse...

Un día su boca quedó huérfana
de alimento, privada ya de voces.
También murió cegata y sorda
cada oreja, cada pupila
con que escuchar y ver quiso el mundo;
un día comenzó a percibir apenas
lo que quiso y se exilió en el campo.
De allí no salió nunca.

Así murió Lalita, la famosa rabiza
de una finca añeja que llamaron Los Velez.
Fue día de pocos rezos, pero con muchos perdones.
Fue un año con un cero, 1890,
delante de Don Blanco Ortiz, el viejo.
Entregó el alma y con ella, suspiros.

... pero Doña Lola tenía recuerdos a mares;
dijo que lloró en abundancia que ya a llorar
no ha vuelto, dijo que rezó tanto
que ya no cree en nada, se gastaron
sus dioses y sus rezos.

Con Lalita aprendió muchas cosas.
Se sabía, por ejemplo, el nombre
de todos los vapores,
la Transatlántica de Soler y Jaureaguizar,
se aprendió de memoria lo que había
de secreto, importante, imprescindible
en cartas, revistas y libros impresos en España.
Se acordaría de turrones, jabones perfumados,
textiles, cosas de niñas ricas para dos viejas
flacas, jíbaras, criollas, perdidas en el monte.

Un día murió Eulalia, la maestrita
que en Cidral hizo prodigios
con aquellos niños que, por miedo
a su padre, temblaban en su abrazo cariñoso;
la maestra, sin título, que Orfila
indispuso con las instituciones
por leer a los eslavos y franceses
y la Revista Blanca de gente de La M.
Lala comentaba a Salmerón y Pi Mergall,
tuvo noches de discursos y bohemia,
navidades con liberales presuntuosos.

Un día, antes de encerrarse
para no ver el mundo, se despidió
de los barrancos y los pozos,
buscó las tumbas de hermanos
ya perdidos, llevó flores, cantó
aleques de marineros de Vinarós.
Besó almanaques con ángeles y vírgenes,
se acordó del mulato con que gozó
sus mancebías; ella fue bien amada
y muy apetecida... pero también de Betances
se acordaba y de la noche de Lares
y de su ultraje; con amor
habló de sus vecinos fieles, gente de campo,
(Pedro Arocena, Pablo Luiggi -¡qué ironía!
un poco más de vida y tal vez los odiaría);
pero Rodrigo Font Medina la distinguía
al invocarla: ¡De una sola pieza eres, Lalita!

A Doña Lola, que fue su única cría, dijo:
Lo mejor que yo hice fue quererte,
hija mía, yo te enseñé
sé fuerte sin esclavos, sé fuerte sin peones,
ama este campo oscuro, pero no olvides
a Cantalunya nunca, no olvides
a Nicasia, fiel a Manuel ni la barga que tenía.
No olvides a Dominga ni a Cielo
(porque sus huesitos aún lloran en el patio
su caída), reza por Edelmiro,
el suicidio no es bueno, acuérdate
de Fermín, él es valiente y estudioso,
no dejes que te golpéen los hombres
no te cases con ebrios ni ladrones.
¡No sufras en vano, hijita mía!

Continuará / del libro en preparación
El hombre extendido

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Carlos A. López Dzur

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